Ya no puedo más (1era. Parte)
La misma noche
Islas Maldivas
Cristal
Mi padre solía decir que demasiada sinceridad podía ser peligrosa. Siempre pensé que era su forma de justificar los secretos que mantenían vivo su matrimonio. Pero lo entendí por primera vez cuando escuché a David hablar así conmigo: sin filtros, sin juegos, solo verdad. Cada palabra suya fue un golpe directo a mis defensas. Y lo peor es que no podía apartar la mirada. Había en él algo que desarmaba, algo que hacía tambalear esa seguridad que siempre fingí