El reloj marcaba las once de la mañana cuando Natalia entró a la oficina principal con un sobre elegante en la mano. Alexandra revisaba algunos informes cuando alzó la vista, curiosa por el gesto de su asistente.
—¿Qué es eso? —preguntó mientras dejaba la pluma sobre el escritorio.
—Una invitación, señorita Morgan —respondió Natalia, depositando el sobre frente a ella—. De parte del señor Antonov. Lo invita a usted a acompañarlo a la Cena Empresarial de mañana por la noche. Es una Cena muy tr