3 MESES DESPUÉS
La lluvia caía constante sobre la isla, dibujando hilos de plata sobre los cristales amplios de la residencia. El amanecer se asomaba entre nubes densas, filtrando una luz difusa que jugaba con los reflejos del mar y de los tejados, los centros comerciales y los sanatorios que formaban la infraestructura de la isla. Todo parecía inalcanzable, perfecto y apartado del mundo. Solo un selecto número de personas conocía la existencia de aquel refugio, un santuario que funcionaba fue