La lluvia seguía golpeando con fuerza los cristales de la villa, creando un murmullo constante que se mezclaba con el sonido de los pasos que resonaban en el hall principal. La atmósfera estaba cargada de tensión; cada sombra parecía contener un secreto, cada reflejo del agua en los charcos parecía anticipar un desastre. Veronika permanecía inmóvil, su corazón latiendo a un ritmo irregular, mientras la puerta principal se cerraba lentamente detrás de la nueva figura que acababa de aparecer.
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