Natasha no dejaba de observar detalladamente al hombre que comenzaba a entrar en su corazón, de una manera que ni ella misma lograba entender. Aleksi Volkat la hacía sentir única, amada y, sobre todo, segura. Ella sabía que esa marca era lo que tenía ese efecto en su interior. Dejó escapar un suspiro, girando hacia la gran ventana de cristal desde donde podía contemplar la ciudad. Su amo estaba reunido con varios hombres, y se preguntaba si todos eran humanos o lobos como lo era Aleksi.
Apartó