El sábado llegó con un cielo despejado y una temperatura que pedía salir a la calle. Brooke se despertó en casa de Lía, donde había pasado la noche de viernes viendo películas y comiendo helado directamente del envase. Ambas estaban tiradas en el sofá del salón, como si el fin de semana les hubiera caído encima sin previo aviso.
—¿Qué planes tienes hoy? —preguntó Lía mientras bostezaba y se estiraba como un gato.
—Tenía pensado estudiar... pero tengo la motivación de una planta sin agua.
Lía se