La mañana amaneció nublada, con un aire húmedo que presagiaba lluvia. Brooke se despertó antes del sonido de su alarma, con los ojos ardiendo de tanto pensar durante la noche. En su pecho aún pesaba esa mezcla extraña de ansiedad y expectativa. Aquel coche oscuro seguía grabado en su memoria. Y lo peor era que ya no sabía si le generaba inquietud o consuelo.
Se levantó, desayunó en silencio y caminó al campus con auriculares, pero sin música. Su mente estaba demasiado llena para agregarle más r