El precio del perdón (3era. Parte)
Unos meses después
Málaga
Iván
La visita de Andrés me dejó con un dilema insoportable. No se trataba de renunciar a la herencia de mi padre; eso poco me importaba.
Lo que dolía era alejarme de Camila, renunciar a su amor a cambio de mi libertad.
Esa noche, en la oscuridad de la celda, el silencio era tan espeso que podía oír el latido de mi propio corazón. Repasé una y otra vez cada recuerdo: desde aquella primera noche que la vi —la forma en que me miró sin saber quién era— hasta este presente