Nosotros (1era. Parte)
El mismo día
Málaga
Iván
Ese tal vez, envuelto en una mirada cautivadora, gritaba más que cualquier palabra. Ella también me anhelaba, más allá de los besos o las caricias, pero supongo que necesitaba aprender a dar un paso a la vez para volver a ser los mismos.
Sin embargo, qué difícil me lo hacía con cada roce, con cada beso fugaz mientras preparábamos el desayuno. Y para colmo, la razón terminó escapando por la ventana cuando la vi tan sensual, vistiendo solo mi camisa. Me arrastró a perder