Unos años después
Málaga
Iván
Hubo una época en la que estuve cegado por la venganza. Aún puedo recordar aquel primer día que pisé Holding Del Valle: los rostros que me observaban como si fuera un intruso, el hijo ilegítimo de Eduardo Del Valle que venía a desenterrar fantasmas. Pero entonces apareció Camila. Y, sin saberlo, cambió todos mis planes.
De aquella época ya no queda nada. Aprendí a perdonar, a sanar, a dejar el pasado atrás. Y fue por ella —mi esposa, mi brújula, mi punto de calma—.