Bajo amenaza (2da. Parte)
El mismo día
Málaga
Ramiro
Desconcertante fue escuchar las amenazas de mi madre, pero lo más grave fue oírla hablar abiertamente de los diarios. Por un instante, el impacto de sus palabras me dejó congelado; aun así, me repuse y atajé su acusación con el mejor de los actores. Otra cosa fue verla tragarse cada palabra.
—Mamá, ¿cómo quieres que no cuestione tu estado mental después de que acabas de amenazarme, de hablar de unos diarios? —dije, midiendo cada sílaba—. Te desconozco.
—Ramiro, yo soy