Bajo amenaza (3era. Parte)
Benaoján cerca de Málaga
Tres días después
Camila
La llamada de Iván me llenó de desesperación, angustia… miedo. Miedo de perderlo, de no saber su suerte. Tomé aire hondo, tratando de pensar con claridad. Avanzaba a paso apresurado hacia mi auto, y mientras me acomodaba al volante, marqué el celular de su abogado y amigo, Lucas Ortega. Una, dos, tres veces… nada. No respondía.
Insistí un rato más, el corazón latiéndome a mil mientras mis manos apretaban el volante con fuerza. Finalmente, su voz