Los guardaespaldas que acompañaban a Aurora se dieron cuenta de su desaparición inmediatamente. El tiempo que ella tardaba en el baño se había extendido más allá de lo razonable. Comenzaron a buscarla por todo el centro comercial, el pánico creciendo a cada pasillo vacío.
El jefe de escolta constató que su teléfono estaba apagado. Si tan solo hubiera decidido irse, ella se habría comunicado con ellos, pero al no hacerlo significaba que alguien se la había llevado. No les quedó más alternativa q