Alexander estaba fuera de sí. Regresó a las oficinas centrales de King Enterprise, porque desde ese lugar sería mucho más fácil coordinar el operativo de búsqueda; desde allí, movilizó todos los recursos de su emporio. El headset de su teléfono estaba fijo en su oreja, mientras sus dedos tecleaban comandos en la pantalla de su laptop. Su mente trabajaba a una velocidad frenética, concentrada únicamente en Alan Harris.
—Quiero a cada agente de seguridad de King Enterprise en las calles. ¡Bloqu