La mesita de centro voló por los aires cuándo Adhara, sin querer, la golpeó con su pierna en la carrera.
- ¡Auch!.- Exclamó por el dolor, saltando sólo en un pie mientras masajeaba la zona lastimada por el impacto.
Su rostro estaba caliente, cómo si hubiese estado metida dentro de un horno y el latido desbocado de su corazón como si acabara de correr una maratón, hacía que sintiera su pecho a punto de partirse en dos.
- ¿Qué hice Dios mío?, ¡¿Qué hice?!.- Cerró sus ojos y una mueca de pura verg