Mundo ficciónIniciar sesiónEstar en el lugar y momento equivocados podía costarte tu... dignidad. Eso descubrió Brandy cuando fue en una visita inesperada a las oficinas de su padre, con quién no tenía una relación muy cercana. Sin saber que su progenitor acababa de ser descubierto en un fraude por el tiburón de los negocios Matt Jones que justo fue en el mismo momento que ella a visitarlo para reclamar su dinero. Y ahora Matt, que estaba enfurecido con el padre de Brandy, sabía perfectamente como cobrarse esa deuda...
Leer másMatt Jones bajó del auto y miró hacia el edificio impresionante en el distrito financiero de Manhattan. Clark, su hombre de confianza, era quién había llevado a cabo toda la operación así que no creyó que debería presentarse personalmente.
El millonario fue hasta las puertas del edificio con cara de pocos amigos.
Era increíblemente atractivo con su cabello negro y sus frios ojos celestes casi sobrenaturales que no dejaban indiferente a nadie. Ninguna mujer se le resistía, esa era la verdad. Aparte siempre llevaba trajes a medida que lo hacían parecer más a un modelo de revista que a un tiburón de Wall Street.
—¿Estás seguro de esta operación Clark? —le preguntó a su mano derecha y asistente personal...ellos se habían conocido a través de Seven Jameson, un conocido banquero y socio de algunos negocios. Básicamente se lo había robado. Siempre Seven se ufanaba de lo buen asistente que era y simplemente un día le hizo una mejor propuesta. Matt era un hombre de negocios frío y calculador. Le ofreció mejores condiciones, mejor sueldo y Clark terminó aceptando por supuesto. Matt siempre conseguía lo que quería era tan simple como eso.
— Seguro está preso—dijo Clark sopesandolo—. Así que no, no del todo, pero sí lo suficiente. Por eso necesitaba tu presencia aquí. No pude notar cuando hicimos las investigaciones correspondientes porque el desfalco -si lo es- ha sido llevado a cabo con cierta sutileza...
— Quiero que estés en lo cierto y a la vez no, porque ésta visita hizo que cancelara mi viaje a los Hamptons con Susan— Susan era una de las tantas modelos con la que a veces salía desde hacía un tiempo, una rubia y escultural modelo de Victoria Secret. Matt miró a Clark de perfil y completó en un tono seco —. Lo que tenía en mente era un fin de semana de placer no embarrarme en un negocio que creí que ya estaba resuelto, para algo te tengo a tí...
— le dijo con cierto reproche. Entraron y el guardia los saludó con familiaridad, ya que conocía a Clark de sus anteriores visitas. Les entregó sus tarjetas identificatorias luego de tomarle unos datos a Matt ya que era su primera vez allí. A él no le molestó, el hombre hacía su trabajo.
—. Quiero que sepa señor Jones que todos estamos muy felices de pasar a formar parte de Jones Corporation — dijo la recepcionista poco después de manera muy sonriente. Era una castaña muy bonita que lo miraba con un intento de seducción poco disimulado mientras batía sus pestañas
— y si hay algo que pueda hacer por usted...
— se pasó la lengua por los labios—. Sólo tiene que pedírmelo.— concluyó.
— Gracias, muy amable de su parte —contestó él, en un tono muy formal, y volvió su mirada a su empleado — .¿Subimos Clark... — pero su mirada fue de su asistente a una mujer hermosa que acababa de entrar. Era su tipo, una rubia despampanante de cabello ondulado vestida con un vestido negro de jersey negro pegado al cuerpo que dejaba poco a la imaginación, unos tacos altos en el mismo color a juego con una cartera Birkin y unos ojos castaños enormes como un Bambi inocente.
Lucía joven...un poco diferente de las mujeres que él frecuentaba, pero tenía mucha clase.
— Bellísima —murmuró mirándola de arriba abajo. Era realmente hermosa, con cara de ángel y cuerpo para hacer las cosas más pecaminosas, pensó él. Unas imágenes se empezaron a formar en su cabeza, podía muy fácilmente imaginarse poseyendola.
Aunque era un poco baja sus piernas eran increíbles muy bien torneadas, sus labios carnosos solo invitaban a besarlos, y sus pechos aunque ocultos por el vestido de cuello redondo y mangas cortas, se veían generosos.
—¿Quién es la chica? —le preguntó a Clark. —Ni idea, pero realmente es hermosa...
— dijo su asistente mirando a lo joven de forma apreciativa también. Necesitaba saber quién eran Bambi y llevársela a la cama de manera urgente, de un momento a otro su enojo por la suspensión de su fin de semana de placer, pareció evaporarse mágicamente.
Las últimas semanas de mi embarazo fueron muy intensas. Una montaña rusa de emociones completa. Es difícil de explicar en resumidas cuentas todo lo que pasó desde que nos reencontrarnos con Matt hasta que nació mi princesa...bah, la nuestra...aunque por la cara de mi niña cada vez que lo ve estoy convencida de que cree de que él es su príncipe azul en vez del mío y estoy segura de que eso, más adelante, nos traerá bastantes dolores de cabeza. Lo único que me da plena satisfacción es que ella crecerá rodeada de amor, con un padre que la ama con su alma y que siempre estará velando por y para ella.Primero y principal, decidimos mudarnos con Matt y la ansiedad por la llegada de nuestra princesa se vio acrecentada por los nervios de una nueva mudanza.Y no se trataba solo de elegir la casa, ese era el lugar en el que criaríamos a nuestros hijos juntos. Decidimos entonces que debería ser en pleno Manhattan, la dulce manzana, debido al trabajo de Matt sobre todo. Ninguno de los dos quería qu
— Había una vez, en un reino muy muy lejano, un rey malvado que contrajo una deuda con un rey enemigo y en pago le dió a su hermosa hija... — dijo la voz profunda del hombre.— ¿Y era una princesa??? — preguntó la vocesita de la niña de 4 años— Era la princesa más hermosa de todos los reinos, con un hermoso cabello dorado, unos ojos castaños enormes e inocentes y un cuerpo hecho para el pecado...— murmuró su padre haciendo gestos elocuentes para darle dramatismo al relato.— Matt...no puedes decirle eso, es una niña...— dijo la mujer que se había apoyado en el marco de la puerta de forma reprobatoria aunque estaba sonriendo...tenía un vientre abultado, le faltaban pocas semanas para parir a sus gemelos y se notaba pues parecía que se había tragado dos pelotas de basquetbol.— ¿ Qué es un cuerpo hecho para el pecado papá??? — inquirió la vocesita con la voz inocente de una niña que no sabe aún de esas cosas.— Estemmm...mmm...significa que todos los hombres deseaban poseerla...— el pad
Las palabras de Clark lo torturaron durante días hasta que decidió regresar a Nueva York."Igualmente debo regresar, esto no tiene nada que ver con ella" . Se dijo a sí mismo, tratando de convencerse de ello.Su asistente pareció satisfecho cuando le transmitió la información y le puso cara de "te lo dije". Estaban en su oficina y Clark tomaba unas notas en su tableta.— No me pongas esa cara, esto no tiene nada que ver con ella...— aseguró Matt con certeza.— ¿Pero si yo no dije nada??? — respondió Clark con mirada inocente.— Mmmm— Igualmente me parece muy bien que hayas razonado acerca del tema y ...— Clark acotó pero él lo interrumpió.— Basta Clark— Si amo — dijo su asistente haciendo una fingida genuflexión.— No es gracioso...— Matt le puso mala cara.—Gracioso no...pero estoy seguro de que la gente de esta oficina se pondrá muy feliz con la 'buena nueva'...— dijo en tono jocoso— Ya, vete a reservar el jet de una vez...— A sus órdenes mí capitán — dijo Clark levantándose y l
— Es la tercera vez esta semana que la pobre chica sale llorando de la oficina — dijo Clark entrando y sentándose frente a Matt, refiriéndose a la secretaria japonesa que tenía su jefe allí. Estaban en Tokio hacía casi tres meses — Por el amor de Dios,¿ que te pasa?. Si fueras otro hombre diría que te falta sexo...— exclamó exasperado y Matt clavó sus ojos en él serio —. Ah pero esto es peor de lo que yo había imaginado...— Clark se levantó y caminó hacia la ventana — . Creí que tu humor mejoraría con el tiempo pero todo lo que hace es empeorar...y no entiendo el porqué...— exclamó girandose y volviendo su vista hacia él —. Pero ahora entiendo el porqué de el...Matt siguió tecleando haciendo caso omiso de las palabras de su mano derecha.— Por lo menos podrías tener la deferencia de decirme algo, ¿no?— acotó molesto.— No sé que quieres que te diga Clark...El hombre más joven se acercó.— Si quieres, puedo contratar algún servicio de señoritas no sé...Matt suspiró enojado y lo miró
Último capítulo