Un fuerte estruendo proveniente de la habitación, hizo que el sartén se soltara de sus manos y el aceite caliente cayera sobre su ropa y sus pies, quemandole en el acto.
Adhara hizo una mueca de dolor, pero no se detuvo a ver el desastre, por el contrario, corrió en dirección al cuarto que compartía con Mattia, ignorando el tiradero que acababa de hacer en la cocina.
Derrapó al llegar frente a la puerta y entró al pequeño espacio cómo un vendaval, con el corazón latiendo con fuerza contra sus c