- Si eres capaz de comprender la gravedad del asunto ¿Cierto?.- El hombre preguntó con voz grave, mirando a la chica frente a él con seriedad.
Adhara no se atrevió a responder y simplemente agachó la cabeza, deseando fundirse en la mesa frente a ella.
Podía sentir la mirada cargada de reproche del padre Narciso sobre ella, seguramente secundando las palabras de Gino.
- No la regañes más tío.- Mattia intervino en su defensa, aunque al igual que los otros dos hombres en la habitación estaba enfadado.
- ¿Es enserio Mattia?. Sabes que esto no es un juego y que gracias a la necedad de Adhara se ha complicado más de lo que debería.- Gino reprendió a su sobrino.
- No digo que esté bien pero, regañarla no servirá de nada.
- Está bien Mattia: me la gané.- Adhara intervino, sabiendo que simplemente estaban preocupados por ella.
Preocupados por ella... Nunca creyó que alguien más a parte del padre Narciso y la madre superiora podrían llegar a preocuparse por alguien tan insignificante como ella,