Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el jefe de la familia Blackwell fallece, todo cambia para Sebastián. Para poder heredar el control absoluto de la empresa familiar, su abuelo dejó una cláusula inesperada en el testamento: debe casarse con Isabella y tiene seis meses para lograrlo. Isabella Hayes es una mujer que llego a familia Blackwell solo para causar problemas y que de un día para otro simplemente desapareció, o eso piensa Sebastián. Ahora, con el tiempo en contra Sebastián emprende una búsqueda por Isabella. Ella será su esposa. Quiera o no.
Leer másPOV Sebastián
En silencio espero a que el abogado empiece la lectura del testamento de mi abuelo.
A mi alrededor todos están en silencio, algunos tristes, otros resignados.
- A continuación procederé con la lectura del testamento del señor Julián Blackwell – dice el abogado de mi abuelo con voz plana, neutra – el testamento se encuentra debidamente firmado y notariado como la ley lo específica.
Escucho como lee las primeras páginas. Nada me sorprende.
Las propiedades, las acciones, las cuentas, inclusive las donaciones. Todo es como pensé, mi abuelo era muy predecible.
Hasta que llega a la última página.
- En cuanto al control absoluto del grupo empresarial – se aclara la garganta – el heredero establecido por el señor Julián Blackwell – hace una ligera pausa y yo me pongo de pie – Sebastián Blackwell – lo sabía – deberá cumplir con la siguiente cláusula obligatoria.
¿Cláusula?
A mí alrededor todos levantan la mirada con interés.
- ¿Qué cláusula? – pregunto con impaciencia. El hombre que no ha dejado de leer desde que llegó de pronto se queda en silencio y eso me irrita.
El control de la empresa familiar es mío, no dejaré que ninguna cláusula impuesta por mi abuelo me lo arrebate.
El abogado, quien es un viejo amigo de mi abuelo no se deja intimidar y continúa con la vista en la pila de hojas que componen el testamento del viejo.
- Continuo – se aclara la garganta – para asumir el control de las acciones establecidas y el poder de la junta directiva deberá contraer matrimonio civil con la señorita…
¡¿Qué?!
¿Qué disparate es este?
¿Cómo se atrevió a…?
A mí alrededor todo se vuelve un caos.
Mi madre se pone de pie y empiezan a exigir explicaciones pero yo solo puedo pensar en ese nombre.
Yo…
¿Casándome con ella?
- ¡Silencio! ¡Silencio! – pide el abogado molesto por la interrupción – tendrá que mantener la calma o tendré que volver otro día – amenaza.
Todos sabemos que él es capaz de hacerlo y a regaña dientes mi madre se detiene.
- Continúa – pido con fingida calma volviendo a sentarme en mi asiento.
Nada que tenga que ver con esa mujer resulta en algo bueno.
- Para asumir el control de las acciones establecidas y el poder de la junta directiva deberá contraer matrimonio civil con la señorita Isabella Hayes – repite sin ningún tipo de sorpresa. El abogado sabía muy bien que se tramaba el viejo.
Esto es una locura.
Si cualquiera de nosotros hubiese sabido que mi abuelo estaba planeando esto lo hubiésemos detenido.
- Dicho matrimonio deberá mantenerse vigente por un periodo no menor a un año completo. El incumplimiento de esta cláusula invalidará la transferencia total del control corporativo.
En silencio observo al abogado que ahora también me observa a mí.
¿Un año?
¿Tengo que casarme con Isabella y estar con ella un año entero?
Incrédulo suelto una risa seca.
El viejo se volvió loco.
Además…
- ¿Hay más? – pregunto sin ocultar mi irritación.
Incómodo me suelto un poco la corbata.
Siento que está apretando demasiado.
- Dicho matrimonio tendrá que llevarse a cabo dentro de un periodo no mayor a seis meses desde la lectura del testamento.
¿Seis meses?
¿Tengo seis meses para casarme con esta mujer?
- Pero… pero no sabemos dónde está – escucho como mi madre se queja.
El abogado parece no escucharla y solo me observa a mí.
- De no ser cumplido lo establecido en la cláusula tú participación en la junta directiva se reducirá a solo un accionista minoritario sin poder ejecutivo con un total de… - ¡Esto es ridículo!
Incrédulo escucho las condiciones.
Para cuando el abogado termina todo es un caos a mi alrededor.
- ¡Podemos impugnar! – escucho a mi madre gritar – diremos que mi padre estaba senil. Si, eso diremos.
Aunque mi madre parece creer que es una buena idea yo sé que eso no funcionará.
Julián Blackwell era un hombre terco y muy inteligente.
- Seis meses – masculló en voz baja.
Mi abuelo, quien falleció hace una semana ha dispuesto que yo me casé con esa mujer, no que tenga que mantener una relación cordial con ella.
Sin perder tiempo salgo del despacho de mi abuelo.
El griterío es insoportable. Todos parecen animales.
Una vez afuera no pierdo más tiempo.
- ¿Señor Blackwell? – dice mi asistente al segundo tono.
- Necesito que la ubiques.
- ¿A quien señor?
- Isabella Hayes – digo su nombre con desprecio – ubica a Isabella Hayes, quiero saber dónde está. Tienes una semana.
- Entiendo señor Blackwell, ¿Algo más que…?
A pesar de que contratamos a los mejores detectives privados del país nos tomó cinco meses enteros ubicar a Isabella.
Cinco meses.
POV IsabellaEl interior de la casa de Sebastián es un reflejo de él mismo: moderno, frío.Adentro todo es minimalista, por más que intento buscar algo de color no lo consigo, todo es blanco y negro, de vidrio o acero, ni siquiera veo una foto familiar.Definitivamente no es como la mansión Blackwell, por lo menos no como cuando Julián aún vivía.- Estaba pensando que…- Ambos viviremos acá – me interrumpe Sebastián.Apenas hemos llegado de nuestra “boda” y ya ha vuelto a su hostilidad habitual.- Estaba pensando en alquilar un apartamento – continuo molesta por su interrupción – o incluso volver a…- ¡Ni lo sueñes! – la reacción de Sebastián es hostil y me sorprendo. Por un momento pensé que él estaría de acuerdo.Lo observo caminar hasta el sillón de aspecto incómodo y tomar asiento.En nuestro camino a su casa apenas y hablamos. En realidad, desde que firmamos los papeles de matrimonio Sebastián y yo no hemos cruzado palabra en todo el día, ni siquiera cuando nos tuvimos que acerca
POV IsabellaTodo es tal cual pensé que sería.Impecable, elegante, frío.A mí alrededor solo veo a hombres poderosos, hombres en cuyas billeteras hay más dinero de lo que jamás podré ver en mi vida entera y mujeres hermosamente elegantes, jóvenes casaderas tristes por haber perdido a uno de los hombres más codiciado de la ciudad y madres que solo me ven con resentimiento por haberles quitado la oportunidad a sus queridas hijas de pertenecer a la poderosa familia Blackwell.Si tan solo todas estás personas supieran que esto solo durará por un año me evitaría más de una mala mirada.Aún así, Sebastián ha cumplido con lo que dijo que haría.Apenas me desperté el asistente de él llegó con un vestido y dos personas que se encargarían del maquillaje y peinado. Nada más terminar me trasladaron al registro civil donde Sebastián ya estaba esperando con un elegante traje negro.Todo fue rápido.Muy rápido e impersonal. Cómo una transición bancaria.Ahora, dos hora después de firmar los documen
POV IsabellaLa propiedad de la mansión Blackwell es tal como recuerdo.A pesar de que han pasado cinco años desde la última vez que estuve aquí siento que nada ha cambiado.Los árboles, los jardines. Todo sigue igual.A mí lado Sebastián permanece en silencio. Desde que nos montamos al avión para venir a la ciudad Sebastián ha estado ignorándome y yo he hecho lo mismo.Cuando el coche se detiene frente a las puertas de la mansión no puedo dejar de sentirme inquieta.Cuando me fui hace años atrás pensé que nunca regresaría a la mansión de los Blackwell.Ahora, cinco años después he sido obligada a volver.- Bájate – ordena Sebastián ya abriendo la puerta de su lado.Resignada hago lo que dice pero no sin antes lanzarle una mirada molesta.Sebastián sigue siendo él mismo hombre frío de siempre; hace años pensé, por un muy breve instante que podría ser diferente pero me equivoqué.Sin esperar a que él se atreva a darme cualquier otra orden me acerco hasta la entrada de la mansión donde
POV IsabellaEl murmullo de los clientes, las risas bajas, el tintinar de las cucharillas, el sonido de la puerta cada vez que alguien entra, todo es música para mis oídos.Todo es mejor que mis pensamientos.- Gracias, Isa.Con una sonrisa tomo la propina y la guardo en el bolsillo de mi delantal.- Gracias a ti Mack - sonrió de vuelta.A Mack le gusta darme buenas propinas.- Tu café es el mejor. Nos vemos Isa - se despide ya caminando hacia la puerta de salida.Isa.Acá soy solo Isa.- No pensé que pudieras hacer algo más que vivir de mi abuelo, Isa.Esa voz.Hace años que no la escucho pero enseguida la reconozco.A tres asientos de dónde estaba Mack lo veo.Sebastián Blackwell.Traje negro, espalda seguida, mandíbula tensa, ojos oscuros.Definitivamente es él.Sintiendo como el aire queda atrapado en mis pulmones me acerco con cautela. No se qué hace aquí pero no puedo simplemente ignorarlo.- Buen día señor, bienvenido - saludo con una sonrisa falsa - ¿desea algo de tomar? - pre
POV SebastiánEn silencio espero a que el abogado empiece la lectura del testamento de mi abuelo.A mi alrededor todos están en silencio, algunos tristes, otros resignados.- A continuación procederé con la lectura del testamento del señor Julián Blackwell – dice el abogado de mi abuelo con voz plana, neutra – el testamento se encuentra debidamente firmado y notariado como la ley lo específica.Escucho como lee las primeras páginas. Nada me sorprende.Las propiedades, las acciones, las cuentas, inclusive las donaciones. Todo es como pensé, mi abuelo era muy predecible.Hasta que llega a la última página.- En cuanto al control absoluto del grupo empresarial – se aclara la garganta – el heredero establecido por el señor Julián Blackwell – hace una ligera pausa y yo me pongo de pie – Sebastián Blackwell – lo sabía – deberá cumplir con la siguiente cláusula obligatoria.¿Cláusula?A mí alrededor todos levantan la mirada con interés.- ¿Qué cláusula? – pregunto con impaciencia. El hombre





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