La fiesta continuaba en la madrugada, con las copas alzadas y las risas resonando en el aire.
Los presentes ya estaban más relajados, con los sacos desabotonados, las corbatas aflojadas y los zapatos de tacón abandonados en algún rincón.
Mateo y Clara seguían en la pista de baile, disfrutando de los últimos momentos de su boda, mientras el resto del grupo conversaba entre tragos y bromas.
—Miren nada más quién está a punto de cumplir años. —dijo Emilio con una sonrisa burlona, señalando a Enzo.