El grupo se trasladó al comedor del club, donde una larga mesa los esperaba con una variedad de platillos cuidadosamente preparados. El ambiente se mantenía distendido, con risas y conversaciones ligeras flotando en el aire.
Amatista se sentó en uno de los extremos, y sin sorpresa, Enzo tomó asiento a su lado. Frente a ellos, Alan, Joel y Emilio intercambiaban bromas, mientras Darío, Mariano y Juan se acomodaban más cerca, todavía intrigados por la dinámica del grupo.
—Espero que el almuerzo se