HEKTOR
Me desperté antes que el sol. Me levanté con cuidado de no despertar al suegro, que roncaba con la misma autoridad con la que manejaba su empresa. Mandarino me esperaba junto a la cafetera, mirándome como si exigiera su tributo matutino. Le serví su comida gourmet en silencio y me preparé un café cargado, negro como mi humor cada vez que pensaba en el tipo que seguía rondando afuera.
Mi celular vibró sobre la barra de la cocina, un mensaje de Bruno: Javier está moviendo hilos, quiere una