Mundo ficciónIniciar sesiónREBECA
Salí de la zona de aduanas del aeropuerto sintiendo que el suelo se movía bajo mis pies, era el vacío absoluto de no traer nada conmigo. Ni una maleta, ni un recuerdo, ni una esperanza. Solo mi bolso de mano apretado contra el pecho y la misma ropa que llevaba puesta cuando vi a Héctor besando a Greta en aquel ventanal de Berlín.
—¡Rebe! ¡Acá! —la voz de Majo llego a mi.







