HEKTOR
Bajé del avión privado cargando a Mandarino y mi maleta. Caminé directo a la zona de alquiler de autos de la terminal, firmé el contrato de una camioneta negra y salí del aeropuerto a toda velocidad. No tenía sentido ir al departamento de Rebeca; yo mismo había supervisado la mudanza de sus cosas hacia Berlín semanas atrás. Mi única opción era Majo. Manejé hasta su edificio, esperando que el instinto de protección de su mejor amiga fuera mi única entrada.
El vigilante del edificio me mir