Capítulo 82. Estamos juntos
Ginevra terminó de servirse la tercera copa, o quizá era la cuarta, había perdido la cuenta, y se dejó caer en la silla frente a la mesa. No se sentó, se dejó caer. Un detalle mínimo, imperceptible para cualquiera… salvo para mí.
Ella no “se dejaba” en ningún lado.
—¿Vas a comer o solo vas a mirar cómo lo hago yo? —preguntó sin levantar la vista, empujándome uno de los envases.
Empujándome. Tocando la mesa justo frente a mí. Eso también era un símbolo. Un “me quedo”, aunque lo negara.
—Si me ac