Capítulo 83. ¿Cómo manejar esto?
Ginevra no dijo nada más.
Por primera vez en toda la noche, no intentó escapar con sarcasmo, ni esconderse en la copa, ni escudarse en la profesionalidad. Solo se quedó ahí, sentada en mi sofá diminuto, con los hombros tensos y la espalda demasiado recta, como si tuviera miedo de que cualquier movimiento la delatara aún más.
Yo respiré hondo. No porque necesitara aire, sino porque necesitaba valor.
—Ginevra… —dije despacio.
—No —interrumpió ella.
Esa sola palabra.
Pero no sonó firme. No sonó co