Capítulo 81. Atrapada
Mi madre seguía en la cocina, ordenándolo todo como si pensara mudarse a mi apartamento en los próximos treinta minutos.
Yo estaba por levantarme, lentamente, con más dignidad que equilibrio, cuando algo interrumpió el silencio tranquilo de la noche.
Golpes suaves y medidos. Tres para ser exactos.
Mi corazón se disparó sin pedir permiso.
Era Ginevra. Tenía que ser ella.
La forma exacta en que toca cuando no quiere que nadie más la escuche.
Mi madre asomó la cabeza desde la cocina.
—¿Esperabas a