Hoy necesito control.
Cuando llegaron a la cochera, Emma se quedó quieta un segundo, como si el cuerpo se negara a avanzar.
Ocho autos alineados con esa perfección ofensiva que solo existe donde el dinero no se esconde, sino que se exhibe.
Brillaban bajo las luces blancas, impolutos, silenciosos, como si fueran esculturas. De los que salen en portadas. De los que la gente fotografía incluso cuando pasan a toda velocidad.
Rolls-Royce. Porsc