Al entrar a la habitación, Emma encontró a Sienna recostada en el sofá, mirando el celular con una concentración demasiado forzada para ser real.
Emmanuel, en cambio, dormía plácidamente en la cama, ajeno al ruido que se estaba acumulando fuera de esas cuatro paredes.
Emma apenas miró a su amiga.
Todavía no olvidaba la mentira de la noche anterior, y aunque en otro momento habría tenido espacio para pedir explicacion