También estoy de acuerdo.
Que Peter hubiera considerado siquiera la posibilidad de mover el proyecto a Nueva York seguía dejándole a Emma un desconcierto difícil de digerir.
Damián tenía que haber hecho algo más que insistir. Mucho más.
Peter Hartley no era un hombre que se dejara mover por caprichos ajenos, y menos por los de alguien como Damián Blackwood. No bastaba con una buena oferta ni con una cara seria al otro lado de la mesa. Si Peter lo había pensado, aunque