No todo gira alrededor suyo.
El padre de Emma llegó junto a Damián y Marco Mendoza justo cuando ella se quitaba la chaqueta de Caleb.
Le agradeció con un gesto breve y, aun así, Caleb no se separó de ella. Ni siquiera cuando Emma se acercó a Emmanuel, que se había puesto inquieto, con esa energía luminosa que le nacía cada vez que algo le emocionaba de verdad.
—¡Mira, mami! ¡Damián!
Emmanuel agitó la mano desde los brazos de Margaret