No vuelva a besarme en su vida.
Cuando Peter dio por terminada la reunión, Emma se despidió de todos con la corrección justa antes de subir a la habitación de Emmanuel.
Minutos antes, Marta le había avisado que el niño se había despertado de su siesta, y solo esa idea bastó para aflojarle un poco la rigidez que la cena le había dejado metida entre los hombros.
Al entrar al cuarto, el cambio fue inmediato, todo quedó por un momento al otro lado de la puerta.