La voz de Hazel volvió a sonar en la sala, aunque ya no con la misma intensidad. Nadia ya no distinguía muy bien las palabras, pero imaginaba que su tía intentaba calmar a su hija, aconsejarla sobre cómo mantener el secreto, cómo no permitir que Jared se enterara de lo que Elian había dicho o hecho.
Ambas sabían que si él descubría que su plan se desmoronaba, Indira no solo perdería su matrimonio, sino también la poca protección que aún tenía dentro de aquella casa.
Nadia cerró los ojos un insta