C181: No merece compasión.
Nadia y Rowan compartían una tarde tranquila en la cocina de la casa, sentados frente a frente en una mesa de madera pulida, con una taza de café humeante entre las manos de cada uno. La luz que entraba por la ventana bañaba el ambiente de un resplandor suave, pero la calma de ese momento contrastaba con lo que transmitía la televisión encendida frente a ellos.
En la pantalla, un noticiero internacional relataba con lujo de detalles el derrumbe estrepitoso de la familia Bennet, un apellido que