—Leandro, si te atreves a llevarte a Sía, expondré nuestra relación. No olvides que acabas de decir que aún no has firmado. Puedo entender que, por ahora, ¿seguimos casados? Entonces, ¿cuál será el destino de la señorita Hernández que tanto anhelas?
Las palabras de Luna eran ya una advertencia. Ella jamás renunciaría a Sía.
Los ojos de Leandro se entrecerraron, reflejando una luz peligrosa.
—¿Me estás amenazando? ¿Quieres exponer nuestra relación? De esta manera, Celia se convierta en la amante,