Se quedó atónita por un momento. ¿Cómo podía Leandro estar en la puerta de su casa? Lo había visto subir al auto de Celia…
Ese hombre que le había dicho que nunca más apareciera frente a él hacía apenas una hora, ¿ahora estaba en su hogar?
Sin poder reaccionar, se quedó sin palabras, incluso olvidó que solo llevaba una toalla.
Leandro cerró la puerta de un empujón.
La visión ante él era tan provocativa que su ira se encendió de inmediato. La toalla apenas cubría su voluptuosa figura y sus largas