Era algo que no podía tolerarse más. Sin mirar atrás, Luna se levantó y salió de la sala de reuniones.
—¡Señorito Muñoz! Hoy nos has abierto los ojos sobre cómo coquetear con una belleza. La hermosa se ha sonrojado, ¡jajaja! —Los demás se rieron y lo elogiaron.
—¡Eso es lo más alto en el arte de conquistar chicas! —dijo otro, admirando a Leandro.
Era increíble cómo, a pesar de su apariencia fría, podía decir las palabras más ambiguas. ¡Impresionante!
Mientras tanto, Leandro se recostaba elegante