(NARRADO POR KEELEN)
La luz del hospital de Elogsui siempre me pareció demasiado cruda, pero esa mañana, mientras el Dr. Karalis entraba con un fajo de documentos internacionales, se sintió como el foco de un interrogatorio.
—Hay un centro en Houston, Keelen —dijo el médico, dejando los papeles sobre mi regazo—. Son especialistas en trauma medular por aplastamiento. Tienen una tecnología de descompresión robótica que aquí apenas estamos empezando a estudiar. Si hay una mínima posibilidad de que