Mundo ficciónIniciar sesiónEl tren de aterrizaje golpeó el asfalto con un estruendo seco que me sacudió hasta los tornillos de la espalda, pero esta vez el dolor no me importó. Al mirar por la ventanilla, el azul del cielo griego me cegó. No era el azul pálido de Texas, ni el gris de los pasillos de aquel hospital en Houston. Era nuestro azul. Un azul profundo, antiguo, que parecí







