NARRADO POR KEELEN)
El sol de Atenas caía sobre nosotros con una intensidad acogedora mientras caminábamos por las calles empedradas de Plaka. Mi bastón de plata golpeaba el suelo con un ritmo constante, una percusión que marcaba nuestro avance hacia el futuro. A mi lado, Eira caminaba con una energía renovada, su mano entrelazada con la mía, deteniéndose de vez en cuando para respirar el aroma de las buganvilias que colgaban de los balcones blancos.
—¿Estás segura de que quieres hacer esto hoy