(NARRADO POR KEELEN)
El amanecer en Delfos entró por los ventanales de la estancia con una timidez dorada, iluminando los restos de una batalla que no tuvo nada que ver con la arqueología y mucho con la anatomía. La chimenea aún conservaba unos rescoldos de color naranja profundo, pero el calor que realmente llenaba la habitación provenía de la alfombra de piel de oveja donde Eira y yo habíamos terminado nuestra particular "maratón de compromiso".
Mis ojos se abrieron lentamente. Sentía cada m