Mundo ficciónIniciar sesiónEl aroma a canela y moussaka en la casa de mis padres, que antes me resultaba reconfortante, de pronto se sentía asfixiante. Estábamos en el jardín, bajo la luz de los faroles que mi padre, Artemises, había colgado con tanto esmero, pero mi atención no estaba en la cena ni en las anécdotas de mi madre. Mi atención estaba clavada en Keelen.
Estaba sentado a mi lado, pero se se







