Jaik:
Después de una extenuante jornada de amor y pasión desbordada, el sueño llega a mí como una oleada de paz y tranquilidad. Pero esa sensación dura poco. En mis sueños aparece un joven de ojos grandes, expresivos y cargados de una tristeza que me atraviesa. Estoy lejos de él, trato de acercarme. Él siente mi presencia y me pide que me aleje. Ignoro su ruego.
Entonces, una presencia maligna surge ante mí, me impide avanzar, me toma por el cuello, me olfatea y lame mi rostro. Me habla con