En el cielo:
Un plan se llevó a cabo bajo las manos de regentes radicales...
El Infierno no tembló cuando el Príncipe volvió.
Se abrió ante él como un cuerpo que reconoce a su dueño, aunque estuviera herido.
La huida había sido silenciosa, casi indecente.
No por miedo.
Por traición.
El portal se cerró detrás de él con un susurro de luz celestial extinguiéndose, y durante un instante, el Príncipe sonrió. No era una sonrisa de victoria, sino de comprensión amarga.
—Siempre es uno