El cielo se nubló de repente.
No fue un fenómeno natural.
Fue una advertencia.
La luz comenzó a espesarse, a perder transparencia, como si el firmamento estuviera cerrando los ojos ante lo que estaba a punto de ocurrir. En la mente de Liyeth solo quedó un torbellino de preguntas, todas clavándose a la vez:
¿Cómo puedo llegar a Jaik?
¿Cómo puedo evadir al Cielo sin provocar una guerra abierta?
¿Qué parte de Jaik será la que sobreviva… cuando todo termine?
Las ideas se atropellaban u