Mundo ficciónIniciar sesiónSamanta Sandoval tenía el mundo a sus pies: un apellido intocable, un matrimonio de lujo y un futuro brillante... hasta que su boda se convierte en su peor pesadilla. En plena celebración, descubre la traición más dolorosa: su esposo, Matías Belandria, la ha engañado con su propia hermana. La humillación se vuelve escándalo nacional, y su vida perfecta se desmorona en un instante. Desgarrada y sin rumbo, Samanta se aferra a la única esperanza: Adrián Weiss, su ex, el único hombre que la amó de verdad, que regresa justo cuando el abismo amenaza con tragársela. Pero el pasado nunca muere. En un juego mortal de chantajes, mentiras y manipulaciones, Samanta queda atrapada entre dos fuerzas irreconciliables: el veneno sutil y letal de un esposo que no acepta perderla… y el fuego prohibido de un amor que nunca se apagó, pero que puede quemarla por dentro. ¿Podrá Samanta liberarse o está condenada a ser prisionera de un destino oscuro y apasionado?
Leer más「Adrián」Entré al salón Alfa minutos antes que los demás. Una sala ovalada, imponente. Paneles de madera caoba pulida. Sillones de cuero oscuro alineados con precisión. Pantallas digitales en cada extremo. Todo preparado para decisiones que movían cientos de millones de dólares.Me senté en uno de los extremos de la mesa, con la espalda recta, el rostro sereno, y los ojos bien abiertos. Observando. Analizando. Controlando.A mi derecha, un par de directivos murmuraban entre sí. A mi izquierda, el asiento aún vacío, reservado para el “CEO en funciones”, ese que no era ni legal ni legítimo. Aún.Leopoldo llegó tarde.Empujó la puerta con firmeza, haciendo más ruido del necesario. Una entrada dramática. Caminó por la sala con pasos desafiantes, directos, hasta sentarse justo en el otro extremo de la mesa. Como si estuviéramos en un tablero de ajedrez. Rey contra rey.Matías lo siguió segundos después. Ceño fruncido, mandíbula tensa, ni un saludo. Cristian entró detrás, siempre el diplomá
Era lunes. El primero después del desastre.El mármol blanco del piso brillaba como si nada hubiese pasado. Las mismas paredes impecables, las mismas puertas de vidrio esmerilado, los mismos cuadros fríos y perfectos que colgaban de los muros como si el tiempo no los tocara.Pero yo ya no era la misma.Y cada paso que daba dentro de Sandoval Group—ahora, gracias a los juegos de poder, Sandoval & Belandria Group—se sentía como una puñalada directa al ego.A mi orgullo.A lo poco que quedaba de dignidad.Las miradas de los empleados me atravesaban como agujas invisibles. Los susurros apenas audibles, las pantallas de los celulares que se bajaban rápido, los gestos furtivos.No necesitaba escucharlos.Mi instinto gritaba más fuerte que cualquier voz: hablaban de mí.De la novia plantada.De la loca del escándalo.De la hija del dueño que casi quema todo con su furia.Pero aun así, caminé. Con la cabeza en alto.Mis tacones resonaban sobre el mármol como una declaración de guerra.Impecab
「Samanta」La semana transcurrió como si estuviéramos protagonizando una fantasía de catálogo matrimonial. Desde el martes hasta el viernes. Cada día se parecía al anterior. El reloj marcaba el mismo ritmo. Los pasos de Matías sonaban igual de suaves sobre el parquet. El aroma a su perfume llenaba el pasillo a la misma hora, la luz del sol caía sobre la mesa del comedor exactamente igual, y yo… yo me sentía como una actriz sin libreto repitiendo escenas improvisadas.Matías me llevaba el desayuno a la cama y salía temprano cada mañana. Traje impecable. Reloj caro. Actitud serena. Un beso en la frente y una taza de café con leche vegetal entre las manos.—Desayuna tranquila —me decía—. Hoy tienes que descansar.Se iba, y todo quedaba en silencio.Yo me quedaba sola en el penthouse, sin tener que enfrentar todavía el caos que reinaba en Sandoval Holdings. Mi padre no había dado señales de vida, y la empresa seguía tambaleando entre rumores, versiones, y una directiva que ya no sabía en q
「Samanta」No volví a la empresa ese día. Y a pesar de que sentí que prácticamente, me habían desechado como basura, me sentía flotando en una especie de burbuja cálida, silenciosa, como si finalmente todo empezara a acomodarse dentro de mí.Había momentos en los que dudaba.En los que el pasado me respiraba en la nuca.Pero no era uno de esos días.Me sentía querida, cuidada, apoyada por Matías.Por la tarde, subí a mi estudio. No por necesidad.Solo para regalarme un rato a solas, con música suave de fondo y una taza de té.Estaba revisando la bandeja de entrada del correo sin ganas, más por inercia que por interés, cuando lo vi.Asunto: Reubicación interna – Asignación Departamento de Planeación Estratégica y Evaluación de RiesgosAbrí el correo con el estómago apretado. Sabía que algo así vendría, pero verlo frente a mí, tan formal, tan frío, me revolvió el alma.“Estimada Lic. Samanta Sandoval,Por medio del presente se le comunica que, a partir del lunes próximo, usted será reasi
Último capítulo