「Adrian」
El ascensor descendía con su ritmo lento, parsimonioso. Igual que todo en esta ciudad: disfrazado de elegancia, pero lleno de podredumbre detrás de cada pared pulida.
Me pasé la mano por la cara.
No sé qué fue peor. Si verla tan cerca y no tocarla, o escucharla decir que quería luchar por su matrimonio.
¿Luchar por qué?
¿Un tipo como Matías?
Me incliné hacia adelante, con los codos en las rodillas. Sentía el cuerpo rígido, la mandíbula apretada, la sangre corriendo lenta pero caliente.