「Samanta」
La semana transcurrió como si estuviéramos protagonizando una fantasía de catálogo matrimonial. Desde el martes hasta el viernes. Cada día se parecía al anterior. El reloj marcaba el mismo ritmo. Los pasos de Matías sonaban igual de suaves sobre el parquet. El aroma a su perfume llenaba el pasillo a la misma hora, la luz del sol caía sobre la mesa del comedor exactamente igual, y yo… yo me sentía como una actriz sin libreto repitiendo escenas improvisadas.
Matías me llevaba el desayun