El convoy de vehículos se detuvo en silencio a una cuadra del Red Velvet.
Dante bajó primero, su silueta oscura recortada contra la tenue luz de la madrugada.
Alonzo le siguió, junto con otros seis hombres armados.
Todos llevaban ropa negra, chaquetas ajustadas, armas ocultas bajo los abrigos.
La orden era clara, nadie entra, nadie sale. Todo el perímetro había sido sellado.
Dante ajustó la radio en su oído.
—Equipo Alfa, entrada principal. Equipo Bravo, por la central. Equipo Charlie, cubran l