La tarde caía con una brisa cálida sobre la costa Cala Brandinch. Las olas rompían suavemente en la orilla mientras el cielo se teñía de naranja y dorado.
La playa privada donde Dante y Aurora habían decidido pasar unos días era un rincón apartado del mundo, donde el sol parecía acariciar con lentitud, donde el tiempo se diluía como arena entre los dedos.
Dante conducía el todoterreno negro con el brazo izquierdo fuera de la ventanilla, el viento despeinando su cabello oscuro. A su lado, Auror